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Relajación como actor

La relajación tanto en la actuación como en la vida cotidiana se han vuelto fundamental para mi vida ya que para nadie es un secreto que la vida de adulto es bastante (demasiado) estresante y si no quiero explotar en estrés o terminar con un ataque de ansiedad debo de practicar algún ejercicio de relajación. Con respecto al actuar también es fundamental para dejar las preocupaciones y tensiones de vida adulta atrás, además de la manera en la que yo lo veo es para tratar de dejar tu cuerpo de actor lo más “neutral” posible para que esté preparado para recibir al personaje que le vas a asignar.

Para comenzar nuestra clase de actuación mi profesora siempre iniciaba con un ejercicio de respiración, nos hacía colocarnos en algún lugar del espacio de trabajo, podías estar acostado o de pie y nos hacia estirar brazos y piernas seguido de esto nos pedía cerrar los ojos y sentir como se encontraba nuestro cuerpo si estábamos tensos por alguna situación, si nos dolía alguna parte del cuerpo y que lo notáramos, después de hacernos consientes del estado de nuestro cuerpo nos indicaba que tomáramos 4 respiraciones profundas concentrándonos en como queríamos que nuestro cuerpo estuviera al terminar los ejercicios de relajación.  Después de las 4 respiraciones nos indicaba que nos pusiéramos en el suelo para hacer algunas posiciones de yoga generalmente siempre empezábamos con la posición de Sukhasana que es una postura común en yoga que funciona, nos explicaba, más que todo como calentamiento, para hacer está posición debe sentarse con las piernas y la columna estiradas y rectas, respirar profundo y cruzar las piernas, hay que colocar las manos sobre las rodillas, con las palmas hacia arriba y sin hacer presión.

Luego de esto empezábamos con nuestro saludo al sol que consta de una secuencia de 12 posturas de yoga que ser realiza como un solo ejercicio continuo y generalmente hacíamos unas tres repeticiones. La primer postura se llama ‘pranamasana’ o postura de oración tienes que colocarte de pie y erguida, con las manos juntas como si estuvieras rezando, la columna debe estar bien estirada. Hay que concentrarse en la respiración. Inhala despacio, en unos cinco segundos. Aguanta la respiración otros cinco y expira en diez. La segunda postura se llama ‘uttasana’ para esta postura vas a exhalar y partiendo de la postura anterior, erguida y con la espalda recta, levanta los brazos, cuando los tengas en la máxima extensión flexiona el cuerpo hacia atrás. La siguiente postura se llama padahastasanaras, después de haber estirado los brazos hacia atrás manteniendo la respiración, expulsa despacio el aire arqueándote hacia los pies, sin embargo si no puedes tocar tus pies puedes flexionar las rodillas, confieso que los primeros tres meses yo solo flexionaba las rodillas hasta que logré ser más flexible.

Luego bajábamos a nuestro Mat de yoga para las siguientes posturas. Postura ecuestre o ‘ashwa sanchalanasana’ Inhalando lleva la pierna derecha hacia atrás, la izquierda en un ángulo de 90 y apoya las manos en el mat de yoga, luego se apoya la rodilla en el mat de yoga  y levanta la mirada. La siguiente , la postura del perro que mira hacia abajo o ‘adho mukha svanasana’  una de las más utilizadas para principiantes, era mi favorita ya que mi espalda tronaba cada vez que la hacía y me sentía más aliviada  para hacer esta postura vamos a partir desde de la postura ecuestre, lleva las dos piernas atrás y apoya bien las palmas de las manos. Dependiendo de tu flexibilidad, apoya los talones, se debe de estirar bien la espalda y aguantar varias respiraciones.  Para la sexta postura vamos a hacer una plancha, esta es mi menos favorita dado a la fuerza casi nula de mis brazos este es un paso intermedio hacia la siguiente posición. Desde la postura del perro que mira hacia abajo, inhala y pon el cuerpo como si fuera una tabla (la postura es parecida a la plancha). Tu espalda debe quedar bien recta.  Los brazos firmes intentando no sacar los codos hacia afuera. ‘

La Postura de ocho puntos, desde la plancha, apoya las rodillas, mantén los brazos firmes y baja tu pecho hasta que toque el suelo, también la barbilla y procura que los codos no se vuelvan hacia adentro.  Seguíamos con la postura de la cobra, deslizándote hacia adelante y levantando el pecho intenta que los codos queden lo más alejados posible de las orejas. Mantente en la postura unas respiraciones para prepararte a invertir el saludo al sol. Para la siguiente postura vamos a repetir la adho mukha svanasana y luego de nuevo, repite la tercera postura del saludo al sol, también conocida como postura ecuestre luego se repite la postura de manos a pies, la postura de flexión hacia arriba y la postura de oración, esto lo repetíamos 3 veces y cerrábamos haciendo un circulo y comparando el estado en el que entramos a clases y el estado en el que nos encontrábamos al acabar los ejercicios de yoga.

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